Tigre. Un sector del rio lujan nos dio un entretenido pique nocturno.
PESCA ULTRA LIGHT
Para quienes trabajamos los sábados, la noche del viernes suele ser acotada, la salida tiene que ser tranquila, se toma poco y se come liviano, y hasta nos acostamos temprano. Todo es así salvo que un amigo te llame y te diga “vamos a tirar la caña un rato”, ahí todo cambia e inmediatamente consideramos irnos a trabajar sin dormir si es necesario.
Aquí pescamos, los sectores debajo de los puentes tienen buen pique.
A si somos de pasionales cuando hay pesca de por medio, y lo bueno es tener amigos con la misma frecuencia cardiaca a la hora de ir a mojar los anzuelos, aunque sea un rato, para romper la rutina de la semana una agradable noche de verano. Así fue que a eso de las 20 salimos desde San Martin hacia Tigre para ingresar a la zona residencial lindante con Ingeniero Maschwitz en busca del dique Lujan. Ahí el curso de agua ofrece zonas iluminadas, inclusive con barandas y algunos muelles que dan al rio dándonos un ángulo de tiro muy cómodo para poner en práctica cualquier tipo de modalidad. Mi amigo Fabián Strach Katz utilizo una finísima caña de un metro y medio con un micro reel y línea de fondo con un plomito pasante de 10 gramos, algo lo sufrientemente sutil como para sentir el pique hasta de las más pequeñas mojarras.
Por mi parte elegí algo un poco más pesado si se quiere, una caña telescópica de 2,30 metros y una línea de flote con dos anzuelos y una boya luminosa también terminada en un plomo de 20grs que me sirvió para ubicar el aparejo en sectores cercanos al canal, la cual fue más exitosa de lo esperado. Arrancamos con un nivel bajo del rio, pero que de apoco fue levantando al igual que el pique, apenas las líneas caían al agua eran nerviosamente atacadas liquidándonos las carnadas en breves minutos si estábamos desatentos. La pesca la hacíamos caña en mano y con la vista puesta en donde caía el aparejo la carnada que daba todas las capturas era la lombriz, aunque probando otras también eran devoradas con avidez como carnada blanca y pequeñas mojarras saladas que probamos después de encontrarnos con líneas cortadas por tal vez doradillos y pequeños chafalotes.
También hubo pruebas con maíz sazonado que tuvo tímidos toques sin lograr en la clavada el pez buscado, que tal vez podría haber sido una boga o alguna carpa. La pesca que realizamos fue enteramente con devolución y notamos la proliferación de moncholitos, bagres amarillos de distintos tamaños y otros en todas sus variedades, todos sanos demostrándonos que la naturaleza sabe sobrevivir a pesar de nuestra constante contaminación.